BAJO LA LUPA | Ixtapaluca: comités, padrones y aspirantes en una contienda que se complica

Por: Martín Sánchez.

La toma de protesta de 240 presidentes y secretarios de comités seccionales de Morena en Ixtapaluca abrió una pregunta que va más allá del acto partidista: si estas figuras nacen para escuchar a las comunidades o para preparar el terreno electoral antes de tiempo.

El acto, realizado en el salón ejidal del centro del municipio, fue presentado como parte del fortalecimiento territorial del movimiento. En teoría, estos representantes tendrían la tarea de acercar las demandas ciudadanas al partido y fortalecer la relación con los habitantes. Sin embargo, uno de los puntos que más llama la atención es que públicamente no se conoce quiénes son las personas que recibieron esta responsabilidad ni cuál será el alcance real de sus funciones dentro de las comunidades.

La duda crece porque Ixtapaluca enfrenta necesidades visibles en servicios básicos, obra pública, seguridad, salud y otros rubros. Precisamente este 2 de junio, durante la sesión ordinaria de cabildo, se habló de que la obra pública debe llegar a las comunidades sin importar colores o ideologías políticas. El discurso suena correcto, pero el contexto obliga a mirar más allá.

Durante los últimos meses, Antorcha Campesina ha realizado distintas manifestaciones por falta de obra pública y servicios públicos en las zonas donde tiene presencia. Esa contradicción coloca el tema en el centro de la discusión: si las necesidades existen y las protestas continúan, ¿los comités seccionales servirán para escuchar a la gente o para ordenar políticamente el territorio?

Ahí está la verdadera pregunta. ¿Estos 240 representantes harán un trabajo apartidista para canalizar demandas reales o terminarán convertidos en una estructura de convencimiento electoral para quien sea definido en las próximas elecciones?

A este escenario se suma otra lectura que comienza a circular dentro de Morena: que desde Toluca, la capital de las decisiones políticas del Estado de México, la Secretaría del Bienestar podría jugar un papel importante en el acompañamiento de candidaturas del oriente mexiquense.

El tema no es menor. Bienestar no solo representa una de las áreas con mayor presencia territorial, sino también una de las estructuras con mayor contacto directo con la población a través de programas sociales, padrones de beneficiarios y entrega de apoyos.

A nivel federal y estatal, la política social ha tenido un crecimiento visible mediante tarjetas del Bienestar, programas para mujeres, despensas y otros apoyos que, además de atender necesidades sociales, también robustecen los padrones y la capacidad de presencia territorial.

Por eso, si la estructura de Bienestar termina teniendo algún papel político en las próximas definiciones, la discusión no sería únicamente electoral, sino institucional: hasta dónde los programas sociales deben mantenerse como derechos ciudadanos y no convertirse en herramientas de operación política.

De acuerdo con una fuente consultada en Toluca, también se han realizado mesas de trabajo para comenzar a perfilar quiénes podrían ser los próximos candidatos, no solo en la región oriente, sino también en la zona Volcanes.

En el caso particular de Ixtapaluca, la indicación habría sido apoyar al distrito 40. Sin más detalles sobre el alcance de esa instrucción, una posible lectura es que el respaldo podría orientarse hacia el diputado Carlos Zurita. Sin embargo, esa interpretación todavía queda abierta, porque la propia contienda interna será la que termine mostrando si ese apoyo se concentra en un solo perfil o si también alcanza a otros nombres que se encuentran en la lista de espera.

La entrega de tarjetas del Bienestar realizada la semana pasada en Ixtapaluca dejó una imagen que no debe pasar desapercibida. Como se mencionó en la columna anterior, en política las fotografías importan porque también comunican.

En esa entrega apareció Carlos Zurita a un costado del presidente municipal, Felipe Arvizu, y del secretario del Ayuntamiento, Beto Alvizuri, otro perfil del que también podría esperarse una eventual solicitud de licencia para competir internamente por la presidencia municipal.

Esa fotografía no es una imagen cualquiera. Representa la complejidad del momento político en Ixtapaluca: mientras unos perfiles ya se mueven desde el territorio, otros aparecen en actos institucionales y algunos más comienzan a levantar la mano de manera pública.

Uno de esos nombres es Fernando Francisco Coca Maldonado, quien en las últimas horas informó que buscaría competir internamente por la candidatura de Morena en Ixtapaluca. Su aparición amplía la lista de perfiles interesados y confirma que los posicionamientos políticos ya comenzaron a acelerarse.

Coca Maldonado es hijo de Fernando Coca Meneses, periodista de Televisa, y sobrino de Francisco Maldonado, notario en Ixtapaluca, quien fue secretario de Estado y procurador general de Justicia durante el gobierno de Arturo Montiel. Su incorporación añade otro componente a la discusión política local: la presencia de perfiles con relaciones, apellidos y antecedentes conocidos dentro de distintos sectores políticos del Estado de México.

Mientras eso ocurre, en el cabildo también se observa otra dinámica. Así como se habló del inicio de distintas obras en varias zonas de Ixtapaluca, también quedó expuesta la necesidad de algunos integrantes del cuerpo edilicio por construir visibilidad propia.

Un ejemplo fue la regidora Rocío Guzmán Suárez, esposa del director del organismo del agua, Iván Araujo, quien aprovechó su intervención para hablar de los programas sociales que mantiene e invitar a las personas que siguen las sesiones de cabildo a buscarla en sus redes sociales.

La escena no es aislada. Mientras algunos regidores buscan proyectarse desde sus propias actividades, otros parecen concentrarse en aplaudir y agradecer al presidente municipal por el cumplimiento de tareas que forman parte de la responsabilidad institucional del gobierno.

En ese contraste también se observa el momento político de Ixtapaluca: las obras se anuncian, los programas se presumen, las redes sociales se convierten en escaparate y cada intervención pública empieza a tener una lectura de posicionamiento.

La lista de posibles aspirantes dentro de Morena sigue creciendo, y cada aparición empieza a tener lectura propia. La disputa ya no solo pasa por quién quiere competir, sino por cómo se están construyendo las estructuras, las relaciones territoriales y las señales políticas que podrían acompañar esa competencia.

Si el lector quiere conocer cuáles son los nombres que comienzan a sonar en otros municipios, puede consultar este mismo medio de comunicación en la columna Laberinto, de Joel Avelar de León, donde también se han abordado las lecturas políticas de la región.

En la siguiente entrega de Bajo la Lupa podremos ampliar el panorama y hablar de los perfiles que empiezan a moverse en otros municipios del oriente mexiquense y la zona Volcanes.

Porque cuando las estructuras comienzan a activarse antes que las candidaturas oficiales, la verdadera discusión deja de ser quién quiere competir y pasa a ser quién comenzó a construir ventaja desde ahora.