Investigadores confirmaron la presencia de estas partículas en la estación de monitoreo ubicada entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, a más de 4 mil metros de altitud.
La contaminación por plásticos ya alcanzó uno de los lugares considerados más limpios del país. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) detectó por primera vez microplásticos suspendidos en el aire de Altzomoni, estación de monitoreo atmosférico localizada entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, dentro del Parque Nacional Izta-Popo Zoquiapan.
Durante décadas, Altzomoni fue utilizada como punto de referencia para estudiar la atmósfera del Valle de México debido a su ubicación, a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar y lejos de las principales fuentes de contaminación urbana. Sin embargo, el reciente hallazgo demuestra que ni siquiera este ecosistema de alta montaña está libre de partículas plásticas.
Los microplásticos son fragmentos de menos de cinco milímetros que provienen principalmente del desgaste de neumáticos, fibras sintéticas de la ropa, envases, pinturas y otros productos elaborados con plástico. Debido a su reducido tamaño, estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire y ser transportadas por el viento a grandes distancias.
Los investigadores explicaron que la presencia de microplásticos en Altzomoni evidencia que este tipo de contaminación tiene un alcance mucho mayor de lo que se pensaba y que incluso las Áreas Naturales Protegidas están expuestas a su dispersión.
Aunque aún se estudian sus efectos en la salud humana, diversas investigaciones internacionales han señalado que la inhalación constante de microplásticos podría estar relacionada con procesos inflamatorios y otros riesgos para el sistema respiratorio.
El hallazgo también representa un reto para la investigación ambiental, ya que Altzomoni era considerada una de las estaciones con el aire más limpio del Valle de México y servía como referencia para medir la contaminación atmosférica de la región.
Especialistas coincidieron en que los resultados refuerzan la necesidad de reducir la generación de residuos plásticos y fortalecer las estrategias para disminuir la contaminación ambiental, pues las partículas ya no permanecen únicamente en las ciudades, sino que alcanzan ecosistemas de alta montaña considerados prácticamente prístinos.
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