Aumentan los perros en situación de calle en Ozumba; respuesta municipal resulta insuficiente



El Ayuntamiento reportó 460 esterilizaciones durante 2025, pero la presencia de manadas, la reproducción sin control y los riesgos para peatones continúan. Las cifras oficiales muestran acciones aisladas frente a un problema que requiere una estrategia permanente.

La presencia de perros en situación de calle continúa creciendo en Ozumba, mientras las acciones emprendidas por el gobierno municipal parecen insuficientes para contener la reproducción, el abandono y la formación de manadas en distintos puntos de la localidad.

Habitantes de la cabecera municipal señalan que los animales recorren calles, zonas habitacionales y terrenos baldíos en busca de alimento. En algunos sectores permanecen durante varias horas, se reproducen sin control y se agrupan, lo que ha generado preocupación por posibles ataques, accidentes y conflictos con mascotas que sí permanecen bajo el cuidado de sus propietarios.

La situación evidencia que el problema no ha sido atendido con la intensidad necesaria.

Aunque el gobierno municipal ha realizado campañas de esterilización, vacunación y desparasitación, la cantidad de perros que continúa en las calles muestra que las intervenciones no han logrado modificar de manera significativa el panorama.

El tianguis deja alimento y basura para las manadas

Uno de los puntos donde la problemática se vuelve más visible es en las calles utilizadas por el tradicional tianguis de los martes.

Después de la actividad comercial quedan bolsas, restos de comida y otros residuos abandonados por algunos vendedores. Estos desechos se convierten en una fuente constante de alimento para los perros, que se concentran en la zona, rompen bolsas y dispersan la basura en la vía pública.

El problema no puede atribuirse únicamente a los animales.

La falta de limpieza inmediata, la acumulación de desperdicios y la escasa vigilancia sobre el manejo de residuos permiten que las calles continúen funcionando como puntos de alimentación para las manadas.

Mientras no exista un control más estricto sobre los desechos generados por el comercio, la población canina seguirá encontrando condiciones favorables para permanecer en esos espacios.

La presencia de perros y basura después del tianguis también refleja deficiencias de coordinación entre las áreas responsables del comercio, la limpieza y el bienestar animal.

No todos los perros de la calle están abandonados

El crecimiento de la población canina también está relacionado con la irresponsabilidad de algunos propietarios.

En distintas zonas del municipio es común observar perros que salen solos de sus viviendas y permanecen durante horas en la calle. Aunque algunos regresan posteriormente a un domicilio, durante ese tiempo pueden reproducirse, integrarse a manadas, romper bolsas de basura, provocar accidentes o atacar a otros animales.

También existen hogares donde se concentra una cantidad considerable de perros sin esterilización, atención veterinaria o condiciones adecuadas para su cuidado.

Esta situación complica el trabajo de las autoridades, pero no las exime de supervisar, sancionar y promover la tenencia responsable.

Permitir que un animal permanezca sin vigilancia en la vía pública no debería considerarse una práctica normal. La responsabilidad de los propietarios no termina con proporcionar alimento; también implica vacunarlo, esterilizarlo, brindarle atención médica y evitar que deambule por las calles.

Sin medidas de vigilancia y sanciones efectivas, las campañas informativas difícilmente modificarán estas conductas.

Esterilizaciones insuficientes frente al problema

En su Primer Informe de Gobierno correspondiente a 2025, el Ayuntamiento de Ozumba reportó 460 esterilizaciones de perros y gatos.

La cifra representa un promedio aproximado de 38 procedimientos mensuales para todo el municipio, poco más de una esterilización diaria. Además, el total incluye tanto animales de compañía como aquellos que viven en situación de calle.

Aunque el gobierno municipal presenta estas acciones como parte de su política de bienestar animal, el número resulta limitado frente a la cantidad de perros que continúa reproduciéndose en calles y domicilios.

Las esterilizaciones no parecen responder a un diagnóstico público sobre el tamaño de la población canina, las colonias con mayor incidencia o el número de animales que sería necesario atender para reducir el problema.

Sin un censo, metas claras y seguimiento, las jornadas corren el riesgo de convertirse únicamente en cifras para el informe anual, sin que pueda medirse su impacto real.

Durante el mismo periodo, el Ayuntamiento informó la aplicación de 459 vacunas antirrábicas y desparasitantes, además de la atención de 36 casos relacionados con maltrato animal.

Las acciones son necesarias, pero no muestran una intervención suficiente frente a un problema visible todos los días en las calles.

Diez pláticas para todo el municipio

El gobierno municipal también reportó únicamente diez pláticas sobre el cuidado, la protección y el trato digno hacia los animales durante todo 2025.

Ozumba cuenta con 30 mil 785 habitantes, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2020. En promedio, se realizó una actividad informativa por cada 3 mil 78 personas.

La cobertura resulta todavía más limitada al considerar que el municipio cuenta con alrededor de 50 planteles educativos.

Aun suponiendo que cada plática se hubiera impartido en una escuela distinta, solamente se habría atendido una quinta parte de las instituciones. Cerca de 40 planteles habrían quedado fuera de las actividades de concientización.

Diez pláticas en un año difícilmente pueden considerarse una campaña permanente.

La educación sobre esterilización, adopción, abandono y tenencia responsable debería desarrollarse de manera continua en escuelas, barrios, mercados y delegaciones, no limitarse a eventos ocasionales.

El Ayuntamiento tiene obligaciones, no solamente buenas intenciones

El Bando Municipal de Ozumba establece que la Unidad de Control y Bienestar Animal debe desarrollar programas permanentes de esterilización para perros y gatos, tanto de compañía como en situación de calle.

También le corresponde promover la educación y fomentar una cultura de convivencia responsable con los animales.

Por su parte, el Plan de Desarrollo Municipal 2025-2027 contempla fortalecer esta unidad, implementar campañas de esterilización y vacunación antirrábica, así como rescatar y proteger a los animales encontrados en calles, terrenos baldíos, vialidades o domicilios donde existan condiciones de abandono o maltrato.

Sin embargo, la permanencia de manadas y el aumento de perros en espacios públicos muestran una distancia entre lo establecido en los documentos oficiales y lo que ocurre en las calles.

El gobierno municipal no puede limitarse a realizar algunas jornadas y presentar cifras anuales. Sus propias normas establecen que los programas deben ser permanentes.

Tampoco basta con atender solicitudes aisladas. Se requiere identificar zonas críticas, dar seguimiento a las manadas, registrar a los animales esterilizados, promover adopciones y sancionar a quienes abandonen o permitan que sus perros deambulen sin supervisión.

Un problema que también afecta a la población

La sobrepoblación de perros en las calles no es únicamente un asunto de bienestar animal.

La formación de manadas puede generar mordeduras, ataques contra mascotas, accidentes de tránsito, acumulación de heces y dispersión de residuos.

Los riesgos aumentan en mercados, zonas comerciales, terrenos baldíos y puntos donde la basura permanece durante varias horas.

La falta de una estrategia integral también expone a los propios animales a enfermedades, desnutrición, atropellamientos, envenenamiento y maltrato.

Atender el problema exige ampliar las jornadas de esterilización, intervenir en los lugares donde se concentran las manadas, mejorar la recolección de residuos y establecer mecanismos para responsabilizar a los propietarios.

La ciudadanía también tiene una responsabilidad directa. Mientras algunos habitantes continúen abandonando animales, eviten esterilizarlos o permitan que permanezcan en la calle, el problema seguirá creciendo.

No obstante, corresponde al gobierno municipal coordinar las acciones, aplicar sus reglamentos y demostrar que sus programas tienen resultados medibles.

Las 460 esterilizaciones, las 459 vacunas y las diez pláticas reportadas durante 2025 representan acciones, pero no una solución suficiente.

Ozumba necesita dejar atrás las campañas aisladas y establecer una política permanente de control poblacional, adopción, educación, vigilancia y sanción.

Mientras eso no ocurra, los informes municipales podrán presentar cifras, pero las calles seguirán mostrando que el problema continúa sin control.