Bajo la lupa: Las campañas que dicen no ser campañas

Por: Martín Sánchez / Orientedoméx para Amaqueme Noticias



Faltan meses para que comiencen formalmente los procesos internos rumbo a 2027. Al menos en el papel. Porque, en la práctica, basta con abrir Facebook cualquier día para darse cuenta de que la competencia ya empezó.

Las campañas todavía no existen oficialmente, pero los recorridos sí. Las reuniones con vecinos también. Lo mismo ocurre con las entregas de apoyos, las jornadas sociales, las fotografías en las comunidades y los videos en los que cada personaje intenta demostrar que está más cerca de la gente que los demás.

No piden el voto, pero buscan posicionar su nombre.

No hablan abiertamente de candidaturas, pero cada publicación parece diseñada para que la ciudadanía comience a reconocerlos.

Son las campañas que dicen no ser campañas.

Durante las últimas semanas se ha vuelto común observar a distintos personajes políticos recorriendo colonias, visitando mercados, encabezando reuniones y entregando apoyos que rápidamente terminan convertidos en contenido para redes sociales.

La actividad puede presentarse como trabajo social, gestión ciudadana, cercanía con los vecinos o preocupación por las necesidades del municipio. Y probablemente, en algunos casos, exista una intención genuina. Pero también sería ingenuo ignorar que detrás de buena parte de estas acciones existe una búsqueda evidente de posicionamiento.

Precisamente en medio de ese movimiento político surgió en Orientedoméx un nuevo espacio titulado La Entrevista.

La sección se creó para conocer a quienes hoy mantienen una presencia política y social activa en Ixtapaluca. Pero conforme avanzaron las conversaciones, también nos permitió observar algo más importante: detrás de los distintos nombres, partidos y discursos, casi todos están aplicando estrategias muy parecidas.

Reuniones con vecinos, recorridos por comunidades, acercamientos con liderazgos, entregas de apoyos y una presencia cada vez más insistente en redes sociales.

Las entrevistas nos permitieron escuchar sus versiones, pero también comparar lo que dicen frente a una cámara con lo que hacen después en territorio.

El primer invitado fue Roberto Alvizuri, secretario del Ayuntamiento de Ixtapaluca. Su participación generó comentarios favorables, críticas y cierta inconformidad.

De muy buena fuente me enteré de que el espacio periodístico otorgado a Roberto Alvizuri no fue bien recibido por quienes buscan desplazar al grupo político que actualmente gobierna el municipio y del cual él forma parte.

Lo verdaderamente interesante vino después.

Al investigar de dónde provenían algunas críticas y ataques, fue inevitable encontrarse con un patrón que comienza a repetirse: perfiles, páginas y grupos que dedican buena parte de su esfuerzo a desacreditar a determinados actores mientras impulsan a otros.

Es decir, mientras algunos personajes recorren colonias y organizan reuniones, alrededor de ellos también se libra una disputa paralela en redes sociales.

Unos buscan posicionarse a través de fotografías y encuentros con vecinos. Otros intentan frenar ese crecimiento mediante publicaciones, señalamientos y descalificaciones.

La batalla ocurre en dos espacios al mismo tiempo.

En territorio se disputan comunidades, liderazgos y grupos vecinales. En redes sociales se pelean la imagen, la narrativa y la percepción de la ciudadanía.

Por eso la actividad digital se ha vuelto tan importante.

Cada aspirante necesita demostrar que está activo, que suma personas, que recibe invitaciones y que conserva presencia dentro de la conversación pública.

No importa demasiado si el encuentro ocurrió con veinte, cincuenta o cien personas. Lo importante es que la fotografía transmita fuerza.

Tampoco importa si el apoyo entregado resuelve verdaderamente una necesidad. Lo importante es que exista una imagen que pueda compartirse, acompañada de un mensaje sobre solidaridad, compromiso y cercanía.

Las redes sociales han aprendido a transformar una reunión pequeña en una muestra de músculo político.

La siguiente conversación en La Entrevista fue con Fernando Coca Maldonado, quien se desempeñaba como servidor público del Gobierno Federal y decidió separarse de su cargo para buscar una oportunidad dentro del proceso interno de Morena.

A diferencia de otros perfiles que prefieren hablar con cautela, esperar los tiempos o dejar que alguien más mencione sus aspiraciones, él decidió decirlo directamente.

Le pregunté si buscaba la candidatura de Morena a la Presidencia Municipal de Ixtapaluca y la respuesta fue clara: sí.

Incluso le pregunté si podía mencionarlo en esta columna y no tuvo inconveniente.

Fernando Coca Maldonado quiere ser candidato. Quiere contender internamente en Morena y buscar la Presidencia Municipal de Ixtapaluca.

Hasta ahora, es el único perfil que se ha destapado abiertamente y también fue el primero en apartarse de su cargo, como lo establecen los criterios internos de su partido.

Pero su caso también permite entender cómo funcionan estas campañas anticipadas.

Desde que dejó su puesto, se le ha visto con mayor frecuencia recorriendo comunidades y encabezando reuniones. Su aspiración ya fue expresada, pero sus actividades continúan presentándose dentro de un terreno político y social que todavía no se reconoce formalmente como campaña.

Y ahí está precisamente la contradicción.

No es candidato oficial, pero ya actúa como aspirante.

No existe una campaña formal, pero ya hay recorridos.

No hay propaganda electoral como tal, pero sí una construcción diaria de imagen.

No se pide el voto, pero sí se trabaja para ganar reconocimiento, simpatías y estructura.

Fernando Coca no es el único que lo hace. Simplemente es el primero que ha dicho con claridad para qué lo está haciendo.

Las reuniones se han convertido en la actividad favorita de prácticamente todos los aspirantes.

Se reúnen con comerciantes, transportistas, líderes vecinales, jóvenes, mujeres, deportistas, empresarios, representantes de colonias y cualquier grupo que pueda convertirse en respaldo, estructura o, por lo menos, en una buena fotografía.

La reunión cumple varias funciones.

Permite escuchar algunas necesidades, pero también sirve para medir convocatoria, identificar liderazgos, sumar contactos y comenzar a construir una red que después pueda activarse durante un proceso interno o electoral.

Por eso no todas las personas que aparecen en una fotografía son necesariamente simpatizantes.

Algunas asisten por amistad, otras por curiosidad, algunas porque fueron invitadas por un vecino y otras más porque esperan recibir algún apoyo o gestión.

Pero en las publicaciones todos aparecen como parte de una estructura sólida.

Eso también se confirmó durante la entrevista con Enrique Granados, regidor del PRI en Ixtapaluca.

Aunque pertenece a un partido distinto y su posición política es diferente, la dinámica territorial resulta muy parecida: reuniones con vecinos, recorridos, acercamientos con liderazgos y presencia en comunidades.

Fue entonces cuando imaginé al municipio como un gran mapa.

Cada reunión representa una pequeña marca sobre el territorio. Cada colonia visitada, una nueva pincelada. Cada apoyo entregado, cada fotografía y cada encuentro intentan dejar un color sobre una comunidad.

Conforme avanzan las semanas, ese mapa comienza a llenarse de manchas políticas.

Las entrevistas con Roberto Alvizuri, Fernando Coca y Enrique Granados representan posiciones distintas dentro de ese mismo mapa. Uno forma parte de la actual administración municipal; otro ya reconoció abiertamente que busca la candidatura de Morena; y otro representa al PRI desde el Cabildo.

Sus historias son distintas, pero sus movimientos permiten observar una misma competencia.

Todos necesitan presencia.

Todos necesitan estructura.

Todos necesitan que se hable de ellos.

Y todos saben que, aunque las campañas todavía no comienzan oficialmente, quedarse quietos significa permitir que otro pinte primero el territorio.

La diferencia es que Morena pinta con varias brochas al mismo tiempo. Son distintos perfiles recorriendo colonias, construyendo grupos y buscando posicionarse bajo el mismo color guinda.

Y aunque hoy aparecen como parte de un mismo movimiento, tarde o temprano esas mismas brochas tendrán que competir entre ellas.

Todos quieren extender el color guinda, pero también quieren que sea su nombre el que aparezca encima.

La oposición avanza de otra manera.

PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde —que parece construir una ruta propia y no necesariamente una alianza con Morena— dejan manchas más pequeñas y aisladas.

No cuentan con la misma cantidad de perfiles recorriendo el municipio ni con el impulso que actualmente representa formar parte del partido gobernante.

Sin embargo, hay un detalle importante.

El PRI, con reuniones o sin ellas, todavía conserva ciertas manchas dentro del territorio.

Son espacios construidos durante años, comunidades en las que permanecen liderazgos, relaciones, simpatías y estructuras que no desaparecieron por completo con la llegada de Morena al gobierno.

La presencia de Enrique Granados en distintas reuniones no parte desde cero. Detrás existe una estructura priista que, aunque debilitada, todavía permanece en algunas zonas.

Morena intenta entrar en esos espacios y pintar de guinda comunidades que durante mucho tiempo fueron identificadas con el PRI.

Ahí comienza la verdadera disputa.

No se trata solamente de conquistar nuevas comunidades, sino de borrar el color del adversario para pintar encima el propio.

Por eso vemos tantas reuniones.

No son simples encuentros para escuchar problemas. También son ejercicios de reconocimiento, medición y disputa territorial.

Cada aspirante quiere saber quién controla determinada colonia, quién puede convocar personas, quién tiene influencia entre los vecinos y quién podría abrirle la puerta a una comunidad.

Las entregas de apoyos funcionan de forma parecida.

Una silla de ruedas, una despensa, material para alguna actividad, uniformes, juguetes o cualquier tipo de gestión pueden ser útiles para quien los recibe. Eso no se puede negar.

Pero también existe una pregunta necesaria: ¿por qué estas ayudas y gestiones comienzan a multiplicarse cuando se acerca un proceso electoral?

En política, el apoyo casi nunca llega solo.

Llega acompañado de fotografías, agradecimientos, publicaciones y mensajes en los que se busca dejar claro quién realizó la gestión.

La ayuda puede resolver una necesidad inmediata, pero también genera una relación de gratitud que después puede convertirse en respaldo.

Y ahí es donde la ciudadanía debería observar con mayor cuidado.

Un apoyo no tendría que comprarnos el silencio ni obligarnos a respaldar a nadie.

La gestión pública no es un regalo personal. Mucho menos cuando quien la realiza ocupa un cargo, recibe un salario o utiliza recursos que provienen de la propia ciudadanía.

Sin embargo, nos hemos acostumbrado a agradecer como favores personales lo que muchas veces tendría que ser una obligación institucional.

Se entrega una despensa y se presenta como generosidad.

Se repara una calle y se presume como un logro extraordinario.

Se atiende una solicitud y se convierte en una publicación sobre compromiso social.

La política vieja entendió perfectamente cómo adaptarse a las redes sociales.

Antes se repartían volantes. Ahora se publican videos.

Antes se llenaban bardas. Ahora se llenan perfiles de Facebook.

Antes los aspirantes recorrían comunidades acompañados por grupos de personas. Ahora también lo hacen, pero necesitan que cada paso quede documentado y publicado.

Cambió la herramienta, pero no necesariamente la práctica.

Por cierto, vale la pena aclarar que la invitación a La Entrevista es abierta y completamente gratuita.

Lo menciono porque algunas publicaciones intentaron hacer creer que aparecer en este espacio cuesta hasta 15 mil pesos. No es así. Aquí nadie paga por sentarse frente a una cámara ni por tener la oportunidad de expresar sus ideas.

La invitación se ha hecho a servidores públicos, personajes políticos y otras figuras con presencia en la vida pública de Ixtapaluca. Algunos han aceptado y otros simplemente no han respondido.

Tampoco buscamos generar exclusividad ni decidir quién merece hablar y quién no.

La sección existe precisamente porque, en medio de estas campañas que todavía no se reconocen como campañas, la ciudadanía necesita conocer a quienes ya recorren comunidades, entregan apoyos, organizan reuniones y buscan colocarse en el escenario rumbo a 2027.

Como se dice coloquialmente, a quienes buscan un hueso dentro de la administración pública.

Pero el espacio no tendría sentido si únicamente sirviera para escuchar discursos.

Lo importante es que lo dicho durante una entrevista pueda compararse con lo que cada personaje hace en el territorio.

Saber si las reuniones tienen continuidad o solamente existen para la fotografía.

Saber si los apoyos responden a una preocupación social o a una necesidad de posicionamiento.

Saber si realmente conocen el municipio o únicamente visitan las comunidades cuando necesitan demostrar presencia.

Y saber también si están dispuestos a hablar con claridad sobre sus aspiraciones, como lo hizo Fernando Coca, o si continuarán recorriendo Ixtapaluca mientras aseguran que todavía no buscan nada.

Porque rumbo a 2027 veremos muchas fotografías, reuniones, recorridos y entregas.

Veremos aspirantes abrazando vecinos, escuchando peticiones y asegurando que siempre han estado cerca de la gente.

También veremos páginas atacando a unos y defendiendo a otros, mientras cada grupo intenta imponer su propia versión de lo que ocurre.

Lo difícil será distinguir quién está construyendo un proyecto serio y quién solamente está construyendo contenido.

Las campañas todavía no comienzan oficialmente.

Pero los aspirantes ya hablan, se reúnen, entregan, recorren y compiten como si hubieran comenzado hace tiempo.

Y el mapa político de Ixtapaluca ya se está pintando.