Beneficiarios denuncian horarios confusos, cambios repentinos en las fechas de entrega y una atención deficiente en el CEDIS 042 del Gobierno del Estado de México en la Col. La Era en Ixtapaluca.
Desde temprano, mujeres, personas adultas mayores y familias comienzan a llegar al CEDIS 042, ubicado en la colonia La Era, para recibir una despensa de los programas del Gobierno del Estado de México.
Muchas salen de sus hogares únicamente con el dinero necesario para pagar el transporte. Algunas deben tomar más de una unidad, dejar pendientes personales, pedir permiso en sus trabajos o llevar consigo a sus hijos.
Llegan confiando en que la fecha y el horario proporcionados por las autoridades serán respetados.
Sin embargo, al arribar se encuentran con largas filas, poca información y una atención que, de acuerdo con testimonios de beneficiarias, avanza con desesperante lentitud.
Las personas permanecen formadas durante horas sin saber si las despensas ya llegaron, si serán suficientes o si la entrega terminará antes de que puedan ser atendidas.
La incertidumbre comienza desde la fila.
No existe información clara sobre el número de apoyos disponibles, el tiempo aproximado de espera ni el orden en que serán atendidas. Mujeres y personas mayores deben permanecer de pie mientras esperan una respuesta.
En lugar de encontrar un servicio organizado, las beneficiarias aseguran enfrentarse a confusión, desinformación y personal que no siempre muestra disposición para resolver sus dudas.
Uno de los principales reclamos está relacionado con los horarios.
Según los testimonios, el personal permanece en el CEDIS aproximadamente de las 9:00 de la mañana a las 6:00 de la tarde. Sin embargo, la entrega de despensas suele terminar entre las 12:00 y la 1:00 de la tarde.
La situación provoca una pregunta que las autoridades deben responder:
Si el personal permanece hasta las 6:00 de la tarde, ¿por qué la entrega termina al mediodía?
¿Por qué no se utiliza el resto de la jornada para atender a quienes llevan horas formados?
¿Qué actividades se realizan durante las horas restantes?
La diferencia entre el horario laboral y el tiempo real de atención genera molestia entre las personas que deben levantarse temprano, pagar transporte y esperar durante horas para recibir un apoyo.
El problema empeora cuando las despensas no llegan.
Beneficiarias denuncian que, en algunas ocasiones, después de trasladarse hasta el CEDIS, se les informa que no habrá entrega o que deberán regresar otro día.
La respuesta puede parecer sencilla para el personal: volver después.
Pero para una persona con pocos recursos significa pagar nuevamente el pasaje, perder otra mañana y reorganizar una vez más sus actividades.
Algunas mujeres llevan únicamente el dinero destinado al transporte. Llegan al lugar y solamente entonces se enteran de que la entrega fue suspendida, aplazada o cambiada de fecha.
Regresan a sus hogares sin despensa y con menos dinero.
Esta situación no puede considerarse un simple error de organización. Se trata de una afectación directa a personas que forman parte de estos programas precisamente porque enfrentan condiciones económicas complicadas.
A esto se suman los cambios repentinos en los días de entrega.
De acuerdo con las quejas, las fechas pueden ser modificadas sin que exista un aviso previo y efectivo. Las beneficiarias se enteran hasta que llegan al CEDIS y alguien les comunica que deberán volver en otro momento.
No hay llamadas, mensajes claros ni avisos oportunos que eviten los traslados innecesarios.
Las autoridades parecen olvidar que las personas beneficiarias no viven junto al centro de distribución, que deben pagar transporte y que muchas no pueden disponer libremente de su tiempo.
Cambiar una fecha sin avisar no es una molestia menor.
Es una falta de respeto hacia el tiempo y el dinero de quienes acuden por necesidad.
Además de la desorganización, existen señalamientos sobre el comportamiento de algunas trabajadoras del lugar.
Personas usuarias aseguran haberlas observado jugando, utilizando el teléfono celular, conversando y maquillándose mientras las filas permanecen detenidas o avanzan lentamente.
De un lado se encuentran mujeres cansadas, personas mayores y familias esperando durante horas.
Del otro, personal que, según los testimonios, parece tener tiempo para atender actividades personales, pero no para agilizar la entrega de las despensas.
Estos señalamientos deben ser investigados por la Secretaría de Bienestar del Estado de México.
El personal del CEDIS no está haciendo un favor a las beneficiarias.
Está desempeñando una función pública y recibe un salario proveniente de recursos públicos.
Por esa razón, tiene la obligación de brindar una atención respetuosa, eficiente y sensible hacia las personas que acuden al lugar.
Recibir una despensa no significa que las beneficiarias deban soportar cualquier trato.
Los apoyos alimentarios no pertenecen a los funcionarios, a los operadores de los programas ni a quienes trabajan en los centros de distribución.
Son recursos públicos.
No son regalos personales ni favores del gobierno en turno.
Las beneficiarias tienen derecho a recibir información precisa, horarios claros, fechas respetadas, atención digna y la seguridad de que no serán obligadas a gastar varias veces en transporte por fallas administrativas.
El Gobierno del Estado de México habla constantemente de bienestar, justicia social y apoyo a quienes más lo necesitan.
Pero ese discurso se derrumba cuando una mujer debe esperar durante horas, gastar el poco dinero que tiene y soportar una mala atención para recibir una despensa.
El bienestar no puede reducirse a entregar cajas y publicar fotografías oficiales.
También debe reflejarse en la manera en que se trata a las personas.
Debe reflejarse en el respeto a su tiempo, en la claridad de la información, en la organización de las entregas y en el comportamiento del personal.
La Secretaría de Bienestar debe revisar inmediatamente el funcionamiento del CEDIS 042 de La Era.
Debe explicar cuál es el horario real de entrega, por qué la atención termina alrededor del mediodía, qué provoca el desabasto, quién decide los cambios de fecha y qué medidas se tomarán ante las denuncias de malos tratos.
También debe establecer un mecanismo eficiente para avisar cualquier modificación antes de que las beneficiarias salgan de sus hogares.
Las personas que acuden al CEDIS de La Era no están pidiendo privilegios.
Exigen respeto, organización y una atención digna.
Porque obligar a una persona a gastar en transporte, esperar durante horas y regresar sin despensa no es bienestar.
Es abandono institucional disfrazado de apoyo social.

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